Ola de calor: cómo proteger tu salud con autocuidado
chica resguardandose del sol con sombrilla
Actualizado: 17 junio 2026
17 junio 2026
¿Sabías que las olas de calor pueden afectar seriamente a tu salud? Las temperaturas elevadas pueden provocar insomnio, cansancio, deshidratación, o dolor de cabeza, entre otros síntomas.  Además, el calor puede agravar enfermedades cardiovasculares, respiratorias o metabólicas. Conoce cómo protegerte en estas situaciones.
 
Las altas temperaturas no afectan a todas las personas por igual. Los grupos con mayor riesgo son:
 
  • Personas mayores
  • Niños menores de cuatro años
  • Mujeres embarazadas
  • Personas con enfermedades crónicas
  • Personas que trabajan al aire libre
Desde la Asociación para el Autocuidado de la Salud (anefp), te recordamos que la prevención y el autocuidado responsable son fundamentales también en verano. Estas recomendaciones pueden ayudarte a reducir riesgos y a proteger tu salud durante los días de más calor.
 
 
  • Mantente hidratado. Bebe agua con frecuencia,  aunque no tengas sed. La deshidratación es uno de los peligros de las olas de calor, por lo que conviene  tener siempre cerca una botella de agua.
  • Evita la actividad física en las horas centrales del día. Durante los días de calor intenso, limita el ejercicio físico al aire libre entre las 12.00 y las 18.00 horas.  Opta por hacerlo en las primeras o en las últimas horas del día. En espacios cerrados, asegúrate de que haya siempre una ventilación adecuada.
  • Mantén una temperatura adecuada en casa. Cierra las ventanas y mantén las  persianas bajas durante el día y ábrelas por la noche para aprovechar el descenso de las temperaturas. Si dispones de aire acondicionado, modula la temperatura, evitando que las habitaciones estén a menos de 24 grados.
  • Utiliza ropa ligera y transpirable. Recuerda que los colores claros ayudan a reflejar los rayos de sol y pueden contribuir a mantener una sensación térmica más agradable. 
  • Protege tu piel y tus ojos del sol: Durante las olas de calor, la exposición solar es más intensa y prolongada, por lo que es fundamental reforzar la protección. Aplica protector solar de amplio espectro (UVA y UVB) con un factor de protección adecuado a tu tipo de piel, y reaplícalo cada dos horas. Presta especial atención a zonas más sensibles como la cara, el cuello, las orejas o los pies. Para proteger tus ojos, utiliza gafas de sol homologadas que filtren el 100% de la radiación UV, especialmente en las horas de mayor intensidad solar. Completa la protección con una gorra o sombrero.
  • Evita salir de casa en las horas de más calor.  Siempre que sea posible, organiza tus desplazamientos y actividades fuera de las horas centrales del día. Busca zonas de sombra, evita exposiciones prolongadas al sol y presta especial atención a los trayectos largos, las esperas al aire libre y los espacios poco ventilados. Nunca dejes a niños, personas mayores, personas dependientes o mascotas dentro de un coche aparcado, aunque sea por poco tiempo. La temperatura en el interior de un vehículo puede aumentar rápidamente y suponer un riesgo grave para la salud.
  • Opta por comidas ligeras y frescas. Prioriza alimentos con alto contenido en agua, como ensaladas, frutas y verduras frescas o cremas frías. Evita comidas copiosas y muy calientes que aumenten la temperatura corporal, así como las bebidas con cafeína, alcohol o muy azucaradas, ya que pueden favorecer la deshidratación.
  • Refresca tu cuerpo, pero evita cambios bruscos de temperatura. Las duchas frescas o tibias pueden ayudarte a aliviar la sensación de calor. Es preferible huir de cambios bruscos de temperatura, especialmente en personas mayores, vulnerables o con problemas cardiovasculares.
  • Cuidado con las personas vulnerables. Presta especial atención a niños, personas mayores, mujeres embarazadas y personas con enfermedades crónicas, ya que son más susceptibles a los efectos del calor extremo.
  • Mantén tu botiquín en un lugar seco y fresco. El calor también puede afectar a la conservación de los medicamentos. Guarda tu botiquín en un lugar fresco, seco y protegido de la luz directa. Consulta siempre el prospecto de los medicamentos para comprobar si requieren de condiciones específicas de conservación. Y recuerda: los medicamentos caducados o que ya no utilices deben depositarse en el Punto Sigre de la farmacia.
  • Acude a un profesional sanitario si presentas síntomas relacionados con las altas temperaturas. El agotamiento por calor puede manifestarse con deshidratación, dolor de cabeza, mareo, o debilidad.
    Si los síntomas no mejoran, duran más de una hora o aparecen señales de alerta como fiebre elevada, confusión, piel muy caliente, pérdida de conciencia o una temperatura corporal superior a 40 ºC, puede tratarse de un golpe de calor. En ese caso, es necesario solicitar atención sanitaria urgente y llamar al 112.
     
    En la web del Ministerio de Sanidad tienes distintos enlaces donde consultar más información sobre este tema: 
     
  • consejos para protegerse del calor en verano.
El autocuidado y la prevención son esenciales para disfrutar del verano con seguridad. Informarse, anticiparse y actuar a tiempo durante los episodios de altas temperaturas puede ayudarnos a proteger nuestra salud y la de los que nos rodean.